MÁS SOBRE LA POLENTA
Como ya dije anteriormente, la polenta es un plato muy apreciado en el Norte y Centro de Italia: Lombardía y Toscana.
Suele acompañar los estofados, e inclusive, los pescados.
En esta foto, tenemos la polenta con setas, la ideal es con las llamadas “funghi porcini”, que entre nosotros son los Boletus Edulis.
El ingrediente básico es la harina de maíz, lo que le confiere ese color dorado tan llamativo.
INGREDIENTES PARA LA POLENTA CASERA.
500 grs. de polenta precocida. 2 litros de agua, una cucharadita de sal, 50 grs de mantequilla.
Utilizando la polenta rápida, serán solamente pocos mintos de cocción. En cambio, utilizando la polenta tradicional, puede llevar unos 40 minutos. Siempre revolviendo con una paleta de madera.
Ponemos a hervir el agua en un cazo. La tradición dice que debería ser de cobre, pero podemos utilizar otro.
Cuando está a punto de hervir el agua, agregamos la sal, y vamos echando la polenta en forma de lluvia, con la mano. De esta forma, garantizamos que no se hagan grumos.
Hay que remover la pasta hasta que se haga espesa, y se separe de las paredes de la olla.
Una vez cocida, se deja reposar unos minutos, y se puede servir, acompañada de salsa, cacería, o con los hongos rehogados con cebolla o con ajo y perejil.
Otra forma de servirla, es volcarla sobre una tabla de madera, y al enfriar, cortar en rebanadas.
Estas se pueden asar sobre una plancha de teflon hasta que queden doradas, y luego, se cubre con el acompañamiento o se sirve en el plato a modo de guarnición.
Si usas polenta no precocida deberás alargar la cocción durante 10-15 minutos a fuego lento, sin parar de remover. Una vez lista la puedes enriquecer con unos trozos de mantequilla, para que quede más suave de textura.
La bella polenta.
La polenta es un plato tradicional del Norte de Italia. Su ingrediente básico es la harina de maíz.
Siempre sabrosa y sana , tiene muchas opciones al momento de servirla: como plato principal, como acompañamiento y hasta como “antipasto”, o sea, entrada.
Tomates perita
a mangiare!
Ahora que estoy más relajada, quiero compartir con ustedes una receta sencilla, que se hace facilmente y va fenomenal con todo tipo de pasta.
Es una salsa liviana, la voy a llamar Fellini, por mi gran admiración hacia el gran director, que nos ha legado una filmografía rica, llena de humor y critica de la sociedad en que vivió.
Ingredientes:
Tomates perita. En italiano se llaman ”perini” o San Marzano. Son especiales porque tienen mucha pulpa y son faciles de pelar.
De estos tomates, 1 kilo.
Ajo seco, dos dientes.
Aceite de oliva extravirgen, tres cucharadas. No seamos avaros con él, es el que le da el gustito delicioso a la salsa.
Albahaca fresca, varias hojas.
Sal, pimienta.
Si se desea darle un toque de maldad, un ají seco picante, pequeñito, de los que en Italia se llaman “peperoncino”.
Entonces: manos a la obra.
Primer paso: pelar los tomates.
Se pasan por agua hirviendo, y luego se les quita la piel. Luego de ésto, se cortan por la mitad, y se apretan un poco para que suelten casi toda el agua y las semillas de su interior.
Se cortan en forma rústica con un cuchillo sobre la tabla de picar, que queden cubitos de 1/2 cm aproximadamente.
Ahora, a la salsa!
Poner en una olla ancha y chata,antiadherente, el aceite de oliva. Calentarlo, mas no demasiado. Y luego, introducimos en él los dientes de ajo, picaditos.
Si se decidió hacerlo picante, también poner el ají, pero solamente un momento, Luego, se quita y se desecha.
No dejar que se tueste el ajo, y en ese momento, se agrega el tomate cortado en trocitos.
Rehogar unos minutos, hasta que todo se caliente. Aplastar un poco los trozos de tomate con la cuchara de madera, o una paleta.
Cuando todo este ligeramente cocinado, agregar sal, pimienta negra recién molida, y las hojas de albahaca rotas en trocitos pequeños. ¡Nunca cortarla con cuchillo! Es un sacrilegio!
Servimos, sobre tallarines frescos, bucatini, o pasta rellena, y espolvoreamos con queso parmesano recién rallado.
Ultimo detalle: unas hojas de albahaca entera para decorar.
Y si os place, regar con un hilo de aceite antes de hincar el tenedor!
Y… BUON APPETITO!
Mi vida en Valencia

Aquí estoy, frente al Museo de la Cerámica.
Este nombre, que he elgido para mi blog, tiene mucho que ver con el reencuentro con mis raices.
Si bien nací en Argentina, mis raíces están en Italia, y es en ese medio donde voy a buscar las tradiciones que me legaron mis padres y mis hermanos mayores.
Me siento muy ligada al idioma, a las comidas, a la música. Los paisajes, lo que he conocido de Italia en mis viajes.
Mi profesión me ha hecho conocer espacios de enorme riqueza, y deseo profundizar en esos temas.
Desde mi llegada a Valencia, en noviembre de 2004, he descubierto una vida mucho más plena.
Tanto desde el punto de vista profesional, como desde el personal.
La ciudad se ha presentado como un sinfin de posibilidades: caminar, recorrerla, disfrutar de un clima agradable.
Me apasiona la tradición islámica, que subyace, y que aparece cuando menos lo esperamos.
Durante mi larga estancia en Venezuela, mi vida profesional se desarrolló enormemente, descubriendo potencialidades, aprendiendo nuevas tecnologías, y conociendo toda clase de personas, a las que debía satisfacer en sus necesidades.
Por esa razón, me enriquecí desde el punto de vista humano, y creo que esto fue percibido por aquellas personas a quienes se me dio la oportunidad de ofrecer mis servicios profesionales.
Sin embargo al llegar a España, encontré una cultura rica, que he ido aprehendiendo poco a poco.
La vida profesional también me ha ayudado en ese aspecto. Cada trabajo ha sido una oportunidad de conocer formas de ser, personalidades diversas, que son generosas en darse. Esto ha dado como resultado, proyectos más valiosos, ya que en cada caso he tratado de conocer a fondo las personas a quienes van destinados los espacios que construimos.
En general el resultado ha sido positivo. Esta soy yo, así me conocerán, como arquitecta, como diseñadora, como persona abierta a nuevos conocimientos y nuevas amistades.